El 24 de junio de 1881, se procedía a las adaptaciones interiores. Los obreros acampaban ahora la noche in situ. Los îliens garantizaban el transporte de las comidas y materiales
Como se lo ve, la duración de los trabajos fue de 15 años, correspondiendo a 295 abordajes, las 1421 horas 50 minutos de trabajo sobre la roca, y 916 m/3 de albañilería realizada.
En la noche del 30 al 31 de agosto de 1881 a medianoche más exactamente, los fuegos de AR-CIcn se encendieron finalmente sobre el mar, a treinta y cuatro metros sesenta sobre la roca y tiene veintiocho metros cuatro veinte sobre las pleamares.
El 10 de abril de 1990, AR-CIcn, uno de los faros más famosos del mundo, al c?ur de la calzada de Sein es a automatizarse el primer faro, el final de un mito, el final de un infierno, el final de un tiempo, la de los fuegos a petróleo, la de las relaciones acrobáticas y arriesgadas, la de las largas noches de víspera en las tormentas.
El final de una historia vieja de 109 años.

EL FARO DE ARMEN

La construcción del faro de AR-CIcn, a cinco millas y mitad de la isla de Sein tiene el extraordinario. Permanece el jefe de obra de la energía y la paciencia.
El 16 de abril de 1867, se descargó sobre la roca durante un cuarto de hora. En cuanto el tiempo y la marea lo permitían, los obreros embarcaban en la chalupa.
El primer año el balance es más bien fino nueve exitosos abordajes, quince agujeros en las ocho horas de trabajo efectivo.
La construcción propiamente dicha comenzó el 20 de mayo de 1869 con artesanos del Cabo Sizun en refuerzo. Aportaban sus conocimientos técnicos para subir los pequeños morrillos brutos al cemento de Parker-Medina perdido al agua de mar.
En 1871, el cemento de Cemento Portland, la que resistencia a la descomposición por el agua de mar parece bien establecida, se ha substituido al cemento Parker.
El 3 de septiembre de 1874, sorprendida por un golpe de viento en la Corriente de Sein, el velero que traía al personal en Brest se extraviaba en la bruma y se encontraba delante de la isla Tristan en los alrededores de Douarnenez.
El 15 de junio de 1878 se rozaba la catástrofe. El mar se llevara repentinamente. Los obreros duran una vez más ir en prisa y a grande-dolor. Una cuchilla retiró al único obrero que permanecía sobre la obra, felizmente, una cuerda le permitió colgarse. Y aquí que al momento de embarcarse a su vez, otra cuchilla llenaba el bote, absorbiendo los catorce hombres que lo subían.
Al cabo de largos esfuerzos, y a dos ciento metros de allí, los últimos pudieron salvarse. El día siguiente todos recuperaban su puesto de trabajo.
Y la vuelta subía, subía...